jueves, 22 de abril de 2021

Introducción: Sociedad de la Información y del conomiento

La sociedad  actual responde a características imperantes de la nueva organización del mundo. Los avances en tecnología nos modifican como sociedad, generando nuevas formas de comunicación, flujo de información y configuración de la sociedad. El universo de información que circula por la red, la posibilidad de acceso a esa gran cantidad de información, la rapidez con la que la información fluye a cada rincón del mundo, son aspectos a tener en cuenta cuando analizamos la sociedad actual.

Por otro lado, la sociedad de la información, denominada desde una perspectiva económica, concibe al conocimiento como capital. Esta información y producción del conocimiento cobra importancia en el mercado mundial.  La sociedad de la información es definida como “una sociedad en la que la principal fuente de valor y riqueza no proviene de la actividad industrial ni agraria, sino que es producto de la creación, distribución y tratamiento de la información” (Castells 2001, Finquelievich 2009, 2010)

Por lo tanto, es un desafío superar esta mirada mercantilista del concepto de sociedad de la información. “Sería inadmisible y fatal concebir que la revolución de la información y la comunicación condujo- a través de un estrecho determinismo tecnológico- a una única forma posible de la sociedad” (Finquelievich et.al, UNESCO, 2010: 25). Desde un análisis crítico de la realidad, considerar la configuración de la sociedad solo teniendo en cuenta el avance tecnológico, significa correr el riesgo de perder la mirada holística y compleja de la realidad actual. Desde una mirada superadora, surge como concepto la sociedad del conocimiento, evitando “pensar a la sociedad del conocimiento sólo desde la perspectiva de la economía del conocimiento” (Helder Binimelis Espinoza, 2010).

Drucker (1959) pronosticó la emergencia de una nueva capa social de trabajadores y trabajadoras del conocimiento y la tendencia hacia una sociedad centrada en la producción y gestión del saber. En la sociedad del conocimiento el saber comienza a cobrar importancia, adquiriendo gran valor; por esto, la necesidad de estar informado, de saber, de conocimiento. Esta nueva organización, compleja al analizarla desde las distintas aristas, es contradictoria y deshumanizante. La sociedad de conocimiento corre el riesgo de reproducir las desigualdades, de la misma manera que la exclusión de capital económico ya que, quien no accede a la información queda afuera. “La brecha digital no es otra cosa que el reflejo de la brecha social en el mundo digital.” (Lopez, 2009)

Cabe expresar que, la conocida brecha socio-digital, se genera por la imposibilidad de ciertas franjas de la sociedad, imposibilitadas de acceder a la información y medios de comunicación. Esta brecha social corre el riesgo de ampliarse cada vez más. Además de la existencia de una brecha socio-digital de acceso a las TIC, existe la brecha de acceso al conocimiento. Es decir, el acceso a la información debe garantizarse, pero es aún más imperioso que se democratice el acceso al conocimiento.

“Hemos pasado de pensar en el conocimiento como algo objetivo, estable, producido por expertos y que se puede transmitir a algo subjetivo, dinámico, producido de forma colaborativa” (Ayutes, Gros, Valdivieso). Esta rapidez que caracteriza a la sociedad actual, denominada por Bauman modernidad líquida, produce la necesidad de repensar los esquemas organizativos de la sociedad, es decir re-pensarnos.

En la sociedad del conocimiento el acceso a la información es un derecho. Se considera como derecho de tercera generación “los derechos derivados de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información”.(Lopez, 2009) La agenda mundial, ha puesto acento en esta necesidad, para no continuar ampliando la brecha existente, que nos dejó el capitalismo. Entonces, desde esta perspectiva, cada país deberá generar los medios necesarios para garantizar este derecho, en caso de no tener la posibilidad, la cooperación de los demás países será imperiosa. “El proceso de transformación de nuestro mundo evoluciona a lo largo de dos grandes ejes bipolares: la oposición entre globalización e identificación y la brecha entre individualismo y comunalismo” (Ayutes, Gros, Valdivieso). El mundo actual se debate entre estos polos.

Hoy el futuro es incierto y el pasado obsoleto, entonces el aquí y ahora adquiere carácter central. El gran desafío de la educación es acordar el sentido, como forma de poder visualizar un horizonte claro y posible hacia el que avancemos como sociedad. Por esto surge como necesidad desarrollar políticas públicas, enmarcadas en estos acuerdos internacionales, para impedir el ampliamiento de la brecha. Susana Finquelievich (2010) define a las políticas públicas como “un conjunto coherente de estrategias publicas dirigidas a promover la construcción y desarrollo de una sociedad de la información orientada en forma interrelacionada al desarrollo social, político, humano, económico y tecnológico en cada sociedad, siendo su motor de desarrollo la producción, utilización, y explotación equitativa del conocimiento por todos los sectores sociales”. Entonces, surge como horizonte la educación para la justicia social. Como educadores es clave tener esto presente, para dar pasos certeros en el camino. La educación es un derecho, la democratización del conocimiento es el primer paso para lograr una sociedad más justa. También expone Lopez (2009) que es necesario garantizar el derecho procedente del entorno tecnológico, para construir un orden social justo, que asegure una convivencia pacífica.

Ahora bien, con la creciente modernización tecnológica y la incorporación en las escuelas de los nuevos dispositivos digitales, se fue modificando la enseñanza y el aprendizaje, por esto el desarrollo de la capacidad  de aprender a aprender adquiere carácter central en la educación actual, “aprender a pensar y a actuar de forma distribuida y colaborativa” (Ayutes, Gros, Valdivieso). A partir de la celeridad que nos propone la sociedad del conocimiento, surge la necesidad de conocimiento para estar incluido socialmente. Por esto, la educación a lo largo de toda la vida es un aspecto fundamental para reconstruir los vínculos sociales en crisis. Enseñar a aprender es dar la desarrollar autonomía para poder actuar frente a cualquier situación que este futuro incierto nos depare, desde una mirada crítica y analítica.

Feldman (20014) presenta entonces como eje en la educación “la co-construcción del conocimiento entre alumnos y docentes- a partir del trabajo colaborativo, el aprendizaje en red, la hipertextualidad, virtualidad y la atención personalizada- aparece como un cambio radical en el modelo pedagógico”. Este nuevo paradigma de conocimiento supone repensar la educación, desde este nuevo modelo pedagógico.

En la actualidad pensamos el aula con computadoras, con conexión a internet, trabajando en plataformas digitales que permitan el trabajo colaborativo y en red. La comunicación institucional fluye a través de distintas redes como WhastApp, Facebook. Cualquier tarea incluye navegar por internet, buscar información en la red, ver videos o tutoriales para realizar la actividad.

Contexto: Sociedad de la información y del conocimiento    


Hay que tener en cuenta que las TIC no son un fin en sí mismo sino instrumentos al servicio de las necesidades de los sistemas educativos” (Sunkel y Trucco 2012). El uso de las TIC’s es relevante tanto para fortalecer el proceso de enseñanza aprendizaje, realizar innovaciones a nivel institucional desde sus aspectos organizativos y comunicativos y la incorporación de recursos y materiales didácticos más atractivos para generar la producción de conocimiento desde la innovación. “Desde el punto de vista administrativo o técnico, la inclusión de las tecnologías en el sistema educativo responde a la idea de modernizar, actualizar y tornar más eficiente la gestión de las escuelas” (Feldman, 2014).

“Desde un enfoque pedagógico, las TIC permiten profundizar el aprendizaje en red, contribuir al trabajo colaborativo e incrementar la autonomía de los alumnos respecto de su aprendizaje” (Feldman, 2014). Esto va más allá de la mera herramienta. Es la transformación de la metodología, incorporando como innovación la tecnología de la información y comunicación. Siempre posicionados desde una mirada amplia y crítica del hecho educativo.

“Por último, la incorporación de tecnologías educativas permite garantizar una formación en las nuevas destrezas y conocimientos del siglo XXI” (Feldman, 2014). Todo esto para mejorar la calidad educativa, desde una aplicación sustancial, que innove en la propuesta realmente, actualizando saberes y modificando los modos de enseñar. 

Bibliografía/webgrafía  :

Binimelis Espinoza, Helder. (2010). Hacia una sociedad del conocimiento como emancipación: una mirada desde la teoría crítica. Argumentos (México, D.F.)

Feldman, P. (2014). Políticas Públicas de Educación para la Sociedad de la Información en el Mercosur.

Gros, B. y otros. (2012) Sociedad del Conocimiento. Perspectiva Pedagógica. En: Aretio, L. “Sociedad del Conocimiento y Educación”. Bloque 1, capítulo 1. Pág. 17-40. Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid. España

López López, Pedro y Samek, Toni (2009) Inclusión digital: un nuevo derecho humano. Educación y Biblioteca

Tedesco (2007). Formar docentes para la equidad, Argentina: Propone.

https://www.youtube.com/watch?v=ci3EeZRXVDM Recuperado el 15 de Abril


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